El Parque Nacional de Riisitunturi es uno de los paisajes más sorprendentes del norte de Europa. Conocido en finés como Riisitunturin kansallispuisto, se encuentra situado en el municipio de Posio, en la región de Laponia. Presenta una superficie de 77 km², de bosque boreal, turberas árticas y colinas redondeadas conocidas como fells. Fue establecido en 1982 con el objetivo de conservar uno de los ecosistemas subárticos mejor preservados de Finlandia.
Riisitunturi se caracteriza por inviernos largos y fríos, con abundantes nevadas y temperaturas que pueden descender muy por debajo de los −20 °C. En invierno se produce el fenómeno conocido como tykky, cuando la nieve húmeda y el hielo se acumulan sobre las copas de los árboles hasta transformarlos en esculturas naturales. En verano, en cambio, el parque experimenta días casi infinitos bajo el sol de medianoche, lo que activa intensamente la vida vegetal y animal.
Este fuerte contraste estacional es uno de los factores que explica la adaptación extrema de su biodiversidad.
El bosque dominante en Riisitunturi está formado principalmente por Picea abies, conocida como pícea común o abeto rojo. Aunque popularmente se la llama “abeto”, no pertenece al género Abies, sino al género Picea. Esta especie es la responsable del paisaje invernal icónico del parque, con árboles densos y cónicos capaces de soportar enormes cargas de nieve. En cotas más elevadas y zonas abiertas también aparecen abedules de montaña, adaptados a condiciones más duras y suelos menos profundos.
Bajo el dosel del bosque se desarrolla una comunidad vegetal perfectamente adaptada al frío, a la acidez del suelo y a la humedad constante.
Entre las especies más representativas destacan Arctostaphylos alpina, un pequeño arbusto rastrero resistente al viento y a las heladas intensas, y Diphasiastrum alpinum, un licopodio típico de ambientes subárticos.
En zonas más húmedas y abiertas aparece Molinia caerulea, una gramínea frecuente en turberas. También es común Trichophorum cespitosum, planta característica de suelos ácidos encharcados. Especial mención merece Sphagnum compactum, un musgo fundamental en la formación de turba y en el almacenamiento de carbono.
Uno de los ecosistemas más valiosos de Riisitunturi son sus turberas tipo aapa. Estos humedales abiertos almacenan grandes cantidades de carbono, regulan el ciclo hidrológico y albergan especies altamente especializadas. Son ecosistemas extremadamente sensibles al cambio climático, ya que dependen de un delicado equilibrio entre temperatura, agua y vegetación.
Desde el punto de vista ecológico, las turberas convierten al parque en un auténtico santuario climático.
En cuanto a la fauna, entre las aves más emblemáticas se encuentra el arrendajo siberiano (Perisoreus infaustus), un símbolo de los bosques del norte. También está presente el petirrojo europeo (Erithacus rubecula). En áreas abiertas y humedales pueden observarse especies como el busardo calzado (Buteo lagopus), lavandera boyera (Motacilla flava) y la perdiz nival (Lagopus lagopus), que cambia su plumaje a blanco durante el invierno. Además, en lagos y áreas encharcadas destaca el cisne cantor (Cygnus cygnus), el aven nacional de Finlandia.
En referencia a los mamíferos, destacan los pequeños roedores como el topillo rojo (Myodes glareolus) y el topillo dorsirrojo gris (Myodes rufocanus). También, aunque más difíciles de observar, destacan grandes especies como los alces (Alces alces), renos (Rangifer tarandus), semidomesticados, oso pardo (Ursus arctos), lobo gris (Canis lupus), lince euroasiático (Lynx lynx), el glotón (Gulo gulo), junto a mamíferos medianos como el zorro rojo (Vulpes vulpes), la marta (Martes martes) o el armiño (Mustela erminea).
El aumento progresivo de las temperaturas en el Ártico amenaza con alterar la dinámica del parque. La reducción del manto nival, el posible drenaje natural de turberas y el desplazamiento de especies boreales hacia latitudes más septentrionales podrían modificar profundamente este paisaje en las próximas décadas.












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