Armenia no contó con una flor nacional reconocida oficialmente hasta 2015, cuando se adoptó simbólicamente la flor nomeolvides (género Myosotis) como emblema para conmemorar el centenario del genocidio armenio, ocurrido en 1915. Esta flor de cinco pétalos representa los cinco continentes a los que se extendió la diáspora armenia, unidos por una misma causa, mientras que sus tonos azulados evocan el sufrimiento, la unidad y la esperanza.
